
El 11 de marzo de 2011, un gran terremoto y un tsunami sacudieron Japón, causando graves daños a la central nuclear de Fukushima Daiichi. Los sistemas de refrigeración de varios reactores fallaron, lo que provocó un aumento de las temperaturas y el riesgo de exposición de las barras de combustible. La situación se convirtió en la crisis de emergencia nuclear más grave desde Chernóbil.
Agua de refrigeración utilizada para reducir la radiación
En respuesta, el Departamento de Bomberos de Tokio puso en marcha una operación de emergencia nuclear para refrigerar el reactor nº 3, que contenía combustible altamente tóxico. Los bomberos utilizaron un camión de bomberos no tripulado de alta tecnología para rociar agua de mar desde una altura de 22 metros sobre la piscina de combustible gastado del reactor, reduciendo así la exposición directa del personal a la radiación.

Flujo continuo de agua de 3000 litros por minuto
El camión de bomberos funcionaba con un sistema de agua móvil Hytrans, que bombeaba continuamente grandes volúmenes de agua de mar. El sistema suministró agua a una velocidad de 3000 litros por minuto durante un periodo de siete horas, suministrando un total de más de 1.260 toneladas de agua. Gracias a la gran capacidad y flexibilidad del sistema de bombas sumergibles y mangueras Hytrans, se consiguió una refrigeración crítica y se evitaron explosiones, en un momento en que las infraestructuras convencionales habían quedado destruidas.
Las unidades Hytrans se habían entregado al Cuerpo de Bomberos de Tokio varios años antes y resultaron de vital importancia en esta situación de emergencia nuclear.