
En junio de 2018, doce chicos y su entrenador de fútbol quedaron atrapados en las profundidades de la cueva Tham Luang Nang, en el norte de Tailandia. Las fuertes lluvias monzónicas habían inundado el sistema de cuevas apenas unas horas después de que el equipo entrara, cortando todas las salidas y sumergiendo gran parte de los estrechos pasadizos.
Capacidad de bombeo de 144 millones de litros de agua
Para apoyar las labores de rescate, el Departamento tailandés de Prevención y Mitigación de Desastres (DDPM) desplegó dos unidades móviles de bombeo Hytrans con FloodPumps en el exterior de la cueva. El sistema bombeó aproximadamente 144 millones de litros de agua al día durante varios días y desvió los flujos de agua que entraban en la cueva desde el exterior.



Desafiante operación de rescate
Gracias a la eficacia de la desecación, el nivel de agua de la cueva disminuyó constantemente, a pesar de que seguían lloviendo. En total se bombearon más de mil millones de litros de agua (el equivalente a 400 piscinas olímpicas).
Bajar el nivel del agua en la cueva era esencial para ganar tiempo a los equipos de rescate que trabajaban en las profundidades de la red de cuevas inundadas. La cueva tenía algunas partes extremadamente estrechas y la ruta principal estaba bloqueada. La gran capacidad de caudal del sistema Hytrans y su rápida instalación permitieron eliminar eficazmente el agua de la inundación en uno de los entornos más remotos y difíciles imaginables.
Después de 17 días (¡!), todo el grupo fue finalmente rescatado sano y salvo. Un resultado posible gracias a la rápida coordinación y al trabajo en equipo internacional.